1532 - 1559 INFANCIA Y JUVENTUD EN ITALIA


DE UNA NOBLE FAMILIA CREMONESA

La historia de Sofonisba Anguissola comienza mediado el siglo XVI, en la ciudad de Cremona, al norte de Italia, en la actual región de Lombardía. Parece que hacia 1532 (las fechas varían según autores entre 1528 y 1538), nace la primera hija de Amilcare Anguissola y su segunda esposa, Bianca Ponzone, (hija del conde Pietro Martire Ponzone y de Lucia Mainoldi) que habían contraído matrimonio un año antes. A esta primera hija a quien ponen de nombre Sofonisba, siguieron cinco más, Elena, Lucía, Minerva, Europa y Ana María, y un hijo, Asdrúbal.

En relación con la fecha de nacimiento de Sofonisba, he considerado, como más probable el año 1532, de acuerdo con Bonetti, quien sitúa la fecha de matrimonio de sus padres entre 1530-1531, dado que la posibilidad de haber nacido en una fecha anterior al mismo quedaría descartada documentalmente en la Fe de Nobleza realizada por Asdrúbal Anguissola en 1578 en la que se dice

   "... il molto Magnifico Signor Amilcare Angussola e la molto Magnifica Signora Bianca Ponzona erano marito e moglie legittimi et che da essi stando vivendo insieme e in figura di vero e legittimo matrimonio sono natie venati al mondo l'illustre Sofonisba..."].

El texto indica que Sofonisba, a la que ya se la considera "ilustre", vino al mundo cuando sus padres "eran marido y mujer y vivían juntos formando un verdadero y legítimo matrimonio".

El considerar el 1532 como el año de su nacimiento  daría además sentido al homenaje que  su viudo le dedica en Palermo en 1632 en el que sería su primer centenario, del que hablaremos en su momento.

 Los padres de Sofonisba: Amilcare Anguissola (Det. de Retrato de familia. Nivaagards) y Bianca Ponzone (det.), ambos de Sofonisba Anguissola

Sofonisba es la única de las hermanas a la que ponen un  nombre cartaginés, lo que era una tradición de los varones de la familia. La elección del nombre proclamaba en primer lugar la cultura humanística de su padre que se mueve en los círculos cultivados del norte de Italia pero además el hecho de tratarse de un nombre cartaginés encerraba una posición política: Para muchos italianos del norte, la Roma papal representaba un poder tiránico del que les libró España a principios del XVI. Ellos veían en Carlos V, conquistador de Milán y saqueador de Roma, un nuevo Aníbal, el famoso caudillo cartaginés que atravesó los Alpes y estuvo a punto de acabar con el poder de Roma.

Adoptar nombres cartagineses resultaba por tanto una suerte de declaración política, por eso el padre de Sofonisba  se llamaba Amílcar,  su abuelo, Aníbal, su tío Sifax, su hermano, Asdrúbal, y el propio nombre de Sofonisba corresponde a la heroína de Cartago, hija de Asdrúbal, cuya historia ha sido representada a menudo en pintura y en literatura.  En coherencia con esa opción política, para la familia Anguissola era un honor entrar al servicio de la monarquía española.

Árbol familiar



Amilcar era el cabeza de familia de una rama secundaria de los Anguissola de Piacenza. Era un hijo extramatrimonial que Aníbal Anguissola, casado con Bianca Crivelli, tuvo con otra dama: Elena de Filisagradis, en una relación que convivió pacíficamente, como muestra el hecho de que tanto a su hija como a una hija de Amilcar les ponen el nombre de Elena.

El haber sido reconocido y educado por su padre le permite adquirir un estatus de suficiente relevancia en la ciudad de Cremona, y le posibilita hacer un buen matrimonio recayendo primero su elección en una hija de la noble familia Pallavicino, de nombre Bianca de quien no tuvo hijos, por lo que se casará en segundas nupcias con otra Bianca, también de noble familia, los Ponzone, hecho que va a permitir elevar su nivel social y el de sus relaciones.


LA CASA ANGUISSOLA EN CREMONA

La familia Anguissola vive en una amplia casa, no lujosa, todavía existente, (en la actualidad en proceso de restauración), situada  en la esquina de la vía Tibaldi con la plaza Marconi, en el centro de Cremona.

Fachada de la casa de Sofonisba en la que una placa recuerda que fue la morada de los Anguissola en la que vivieron Sofonisba y sus hermanas, "de refinada cultura y pintoras".


En el plano de Antonio Campi de 1585, podemos ver la situación de la casa a medio camino entre la Plaza Mayor (Platea Maior) y la Iglesia de San Pietro al Po, (S.Petri) ya que aparece señalada con el nombre de Asdrubal Anguissola, heredero del patrimonio familiar, (marcada con un círculo rojo)



LOS COMIENZOS EN LA PINTURA. 

EL PRIMER MAESTRO: Bernardino Campi.

En 1543 con 11 años, Sofonisba, inicia su actividad en la pintura. Su padre que tiene buenas relaciones con los principales artistas de la ciudad de Cremona, acuerda con Bernardino Campi que acoja en su taller a Sofonisba y su hermana Elena, para recibir lecciones del que probablemente era el mejor pintor de la ciudad o al menos el más famoso del momento. Las niñas se trasladan a vivir a la casa de Campi y allí permanecieron alrededor de seis años que sirvieron para desarrollar su talento inicial y para aprender las técnicas del oficio, como la de preparar el lienzo o la tabla antes de ser pintados o la de obtener y mezclar los pigmentos.

En la casa del maestro llevan una vida casi familiar a juzgar por los comentarios que se han conservado en una carta posterior de Sofonisba a su maestro, en la que le envía un cariñoso recuerdo para los familiares del pintor, a cada uno de los cuales menciona por su nombre, y muy en especial para su mujer "a la que quiero como verdadera hermana". 

El hecho de enviar a sus hijas a aprender al taller del pintor es revolucionario para la época. Hasta entonces las mujeres no se dedicaban de forma profesional a la pintura y por tanto no cabía la idea de incorporarse a un taller como aprendizas del oficio de pintor. Cabe pensar que el régimen en el que aprenden las hermanas Anguissola en ningún caso supondría compartir taller con otros aprendices sino que recibirían sus lecciones de forma separada del resto de alumnos. En esa época las pocas mujeres que se dedicaban a la pintura, lo hacían en un ambiente familiar por ser hijas o hermanas de algún pintor con taller propio.

Para comprender esta situación singular es preciso tener en cuenta el ambiente artístico y humanista que se vive en el norte de Italia en ese momento donde se desarrolló en el Renacimiento un movimiento que propugnaba una educación femenina ilustrada: el latín, la literatura, la música y la pintura formaban parte de su ideal de excelencia de la mujer. Amílcar Anguissola estaba familiarizado con las ideas de los humanistas del momento entre los, que destacaba Baldassare Castiglione que en su obra Il Cortesano (1528), describe el proptotipo de mujer del Renacimiento que exigía una educación refinada que le permitiera cultivar diversas artes, lo que propiciaría su participación en pie de igualdad en encuentros y tertulias culturales.

Lo que diferencia a Cremona de otras ciudades es que de este movimiento no solo participan mujeres de alto linaje como el caso de Elisabetha Gonzaga en Milán o Vittoria Colonna en Roma, sino también mujeres de la pequeña nobleza o de la alta burguesía, como el caso de las hermanas Anguissola.

Perteneciente a esta pequeña nobleza e imbuido en el clima intelectual y cultural de Cremona,  el señor Anguissola sigue el ejemplo de su pariente, el abogado Agostino Gallerati que apoyó el talento poético y literario de su hija Parthenia, (c.1526 -1572), erudita conocedora  de los clásicos greco-latinos, que divulgó una idea emancipadora de las mujeres basada en la adquisición de conocimientos artísticos y humanísticos. Amilcare, viendo las inclinaciones artísticas de las hijas, facilitó su formación y trató de promoverlas a las más altas cotas artísticas y culturales de su época.

El señor Anguissola gozaba de una buena posición y tenía un  importante papel en la sociedad cremonesa, ya que formaba parte del consejo de Decuriones que gobernaba la ciudad en nombre del imperio español de Felipe II y era prefecto de la fábrica del Duomo.

Por otra parte, su segunda mujer, Bianca Ponzone, la madre de sus hijos, jugó un papel importante para las relaciones sociales de la familia por su pertenencia a un nivel de nobleza más elevado que el de los Anguissola, lo que resultó favorable para la promoción del talento artístico de sus hijas.

Es posible, como cuentan algunos de sus biógrafos, que la casa de la familia Anguissola fuera lugar de encuentro para intelectuales de la ciudad, caballeros, amigos y parientes, en torno al cabeza de familia, que mantiene un contacto constante con representantes de la nobleza y del mundo artístico y cultural cremonense, dado su cargo de encargado de las obras y adquisiciones de la catedral y de las obras públicas artísticas que debían embellecer la ciudad. El cargo posteriormente será desempeñado por Asdrubal, su único hijo. También es probable que a estas reuniones acudieran jóvenes de las familias notables de la ciudad, algunos de los cuales se convertirían con el tiempo en pretendientes de las hermanas menores de Sofonisba.


Bernardino Campi. Entrada en Jerusalem. Catedral de Cremona. 1573. 
Detalle en el que podemos ver tres prefectos de la Fábrica del Duomo vestidos a la moda española, uno de los cuales, el más cercano al espectador, pudiera tratarse de Amilcare Anguissola.

EL SEGUNDO MAESTRO: Bernardino Gatti "Il Sojaro"

En 1549 Campi se traslada a Milán a trabajar para Isabella de Capua, esposa de Ferrante Gonzaga que precedió al duque de Alba en el gobierno de la ciudad. El señor Anguissola decide que sus hijas prosigan su aprendizaje con otro pintor local, no menos importante, Bernardino Gatti conocido como «Il Sojaro», a quien se atribuye el mérito de haber inculcado a Sofonisba la influencia de Correggio especialmente en los fondos y las sombras.

Se dice que en este tiempo la pintora hace su primera colaboración a la obra del maestro, dibujando los rostros de los personajes que forman parte del fresco El milagro de los panes y los peces, que éste realiza en el refectorio de la iglesia de San Pietro al Po de Cremona.



El milagro de los panes y los peces. Iglesia de San Pietro al Po. Cremona.

Las hermanas Anguissola abrirán un camino a partir del cual las mujeres empiezan a ser aceptadas como aprendizas en los talleres de los maestros de pintura del momento. Sofonisba, por su parte, será la encargada de transmitir a las otras hermanas lo que va aprendiendo y pronto debió darse cuenta de que lo que mejor hacía eran los retratos, de sus familiares y de ella misma, porque antes que copiar imágenes, que era la forma en que se solía aprender de los maestros, prefería copiar del natural lo que era considerado del máximo mérito a juzgar por los comentarios que leemos en los textos de la época refiriéndose a los artistas. Ella misma, para que no queden dudas, acostumbra a poner junto a la firma en los cuadros de esta época que los retratos que realiza han sido tomados del natural [ex vera effigie].

Su hermana Elena, compañera de aprendizaje, opta pronto por la vida religiosa ingresando en el convento de S. Vincenzo de Mantua. Sofonisba la retrata en este momento con el hábito de monja. La obra tiene una inscripción apenas legible: "Sofonisiba Angussola Virgo M…teri Aga.ti Pinxit MDLI".


1551 Retrato de Elena City Art Galery. Southampton, 

En la Galleria Borghese de Roma se conserva un retrato de una joven monja dominicana como Santa Catalina, de indudables características anguissolianas que se ha supuesto (V. Guazzoni) convincentemente, que pudo ser realizada como cuadro devocional por la propia Elena, que probablemente siguió pintando en el interior del convento en el que adoptó el nombre de Sor Minerva. A pesar de ello la obra contiene la inscripción: "Sophonisba Angusola F".


Retrato de joven dominicana (Elena?). Galleria Borghese

De esta época es su Autorretrato tocando la espineta, que era una manera de mostrar otra de sus virtudes artísticas, la de intérprete de un instrumento musical, como correspondía a una dama refinada de la nobleza de la época. Esta presentación en actitud de mostrar su virtuosismo musical es utilizada por otras pintoras como su contemporánea la flamenca Catherina Van Hemesen con quien veremos que se produce alguna otra coincidencia.

         1554  Autorretrato Museo Capodimonte      

Su padre viendo que tenía una gran artista en la familia se dedica a promocionarla buscando para ella todo tipo de contactos, actuando como un representante, regalando obras de su hija a personajes influyentes y acompañándola a las cortes vecinas para dar a conocer sus obras y conseguir encargos, sobre todo para realizar retratos de la nobleza. Viendo que su delicada situación financiera familiar no le permitía ofrecerle una dote que permitiera su matrimonio, no escatimó esfuerzos para que su hija alcanzara por sí misma una posición autosuficiente.

Siguiendo su aprendizaje realiza cuadros de escenas familiares que han sido consideradas como sus obras más originales, entre las que se encuentra el cuadro del Juego de Ajedrez en el que aparecen sus hermanas jugando: a la izquierda Lucía, que mira al espectador y Minerva a la derecha levantando la mano en señal de derrota, mientras la mira la sonriente Europa y una  criada observa la escena.

1555 Juego de Ajedrez. Museo de Poznam

En el borde del tablero la pintora se identifica como Sofonisba Anguissola, soltera, hija de Amilcar e informa de que ha retratado del natural a tres de sus hermanas y a una sirvienta, el año 1555:

SOPHONISBA ANGUSSOLA VIRGO AMILCARIS FILIA EX VERA EFIGIE TRES SUAS SORORES ET ANCILAM PINXIT MDLV.
(Sofonisba Anguissola, doncella, hija de Amilcar, pintó a sus tres hermanas y a la criada del natural, 1555)
Como en otras obras de Sofonisba Anguissola se produce un interesante juego de miradas que recorre todos los personajes y nunca se cruzan: la criada observa a la pequeña Europa, que sonríe mirando a su hermana Minerva, que adivinamos que va perdiendo en el juego y mira  sorprendida a la hermana mayor, Elena, quien a su vez parece buscar la aprobación de la pintora, a la que dirige su mirada. La criada que aparece observando la escena es probablemente Cornelia Appiani, la misma que pocos años después acompañará a Sofonisba en su viaje a España. La volvemos a encontrar retratada, también en segundo plano, en uno de los pocos autorretratos que la pintora realiza en España, en 1561, para enviar a su familia en Italia, en el que también aparece tocando la espineta.


Autorretrato tocando la Espineta con una criada (Cornelia Appiani). 1561.
 Collection Spencer. Althorp, Northamptonshire, England.

Conocemos su nombre gracias a los documentos del Archivo di Stato de Milán publicados por Rossana Sacchi en el Catálogo de la Exposición Sofonisba Anguissola e le sue sorelle (1994), por los que se resuelve el pago de una deuda que contrajo Sofonisba con ella de 250 escudos "para completare il pagamento dei servizi prestatile in Spagna". Por los datos recogidos en tales documentos sabemos que Cornelia abandonó España hacia 1567, probablemente por causa de salud, ya que consta su fallecimiento en Milán en 1570. La deuda  fue cobrada finalmente en 1580 por su heredero Bartolomeo Appiani.

La segunda de las escenas familiares mencionada es una obra inacabada (la falda de la niña no está completamente pintada) en el que aparece el señor Anguissola, con su hijo Asdrúbal y una de sus hijas, probablemente, Minerva.



Retrato de familia, 1558, Nivaa, Nivaagaards Malerisamling

EL TERCER MAESTRO: el miniaturista Giulio Clovio (1498 - 1578)

En sus viajes de promoción recorre con su padre las principales cortes  italianas, Mantua bajo el poder de la familia Gonzaga y Parma gobernada por Margarita, la hija natural de Carlos V, con su segundo marido, Octavio Farnese, en cuya corte conoció al gran maestro de la pintura en miniatura, Don Giulio Clovio originario de Grizane (actual Croacia), de quien recibió orientaciones y consejos sobre el arte de la miniatura que le serán de gran utilidad para la realización de sus cuadros.

En agradecimiento por las lecciones recibidas, realiza el retrato del maestro sosteniendo en la mano una miniatura con la efigie de la que se dice ser su alumna predilecta, Levinia Teerlinks, hija del pintor flamenco, Simon Bening, que al igual que Sofonisba, será reclamada para ser retratista real en la Corte inglesa primero con Henry VIII de Inglaterra y más tarde de las reinas Mary I y Elizabeth I, hasta 1576.
Giulio Clovio por Sofonisba Anguissola 1556-7. Fundación Zeri, Roma.


Esta obra puede ser considerada el antecedente inmediato de la que realizará años después Doménikos Teothokopulos, que pudo ver el retrato realizado por la pintora a su maestro durante su estancia en Roma ya que convivió con el miniaturista en el palacio Farnesio. Probablemente el Greco pinta también a Clovio en agradecimiento por haber sido su mentor, maestro y protector en Roma.

Giulio Clovio por el Greco 1572

Para demostrar lo que ha aprendido del maestro croata, Sofonisba realiza su primer Autorretrato en miniatura, en forma de medallón, en el que aparece sujetando una especie de disco entre sus manos en el que figura un anagrama formado por las letras del nombre de su padre AMILCARE, rodeado por una inscripción dorada en la que aparece su nombre con la información que ya conocemos: que es de Cremona, que está soltera, y que lo pinta de su propia mano con ayuda de un espejo.
1556 - Museum of Fine Arts, Boston

Inscripción: SOPHONISBA ANGUSSOLA VIRGO IPSIUS MANU EX SPECULO DEPICTA-CREMONAE

Resulta curiosa la forma que tiene la artista de darse a conocer a través de sus obras, no solo por tratarse de su propio retrato, que es el tema más frecuente de su pintura en esta época, sino por los mensajes que permiten que toda persona que vea el cuadro pueda tener una amplia información sobre ella, sus orígenes y sus características.

LAS LECCIONES DEL GENIAL MAESTRO: Miguel Ángel Buonarroti

En su tarea de promoción, el señor Anguissola escribió a famosos pintores de la época, para mostrarles los trabajos de su hija a fin de que le diesen consejos para mejorar su pintura. Así lo hizo con el gran Miguel Ángel, a quien envió como muestra de las habilidades de su hija un dibujo en el que una niña sonriente enseña a leer a una anciana.

S. Anguissola. Niña enseñando a leer. G.Ufizzi

El maestro valoró la originalidad del dibujo y le aconsejó que practicara expresiones de disgusto por ser de mayor dificultad. Entonces ella hizo un dibujo de su hermano Asdrúbal llorando porque le había mordido un cangrejo y se lo envió al maestro, quien lo conservará y más tarde se lo regalara a su colaborador Tomasso Cavalieri quien consciente del valor del dibujo se lo ofrecerá,  junto a uno del propio Miguel Ángel, al Duque Cosme I de Médicis.

Asdrúbal mordido por un cangrejo. M.Capodimonte 

En los archivos de la Casa Buonarotti se guarda parte de su correspondencia en la que se encuentra la carta recibida de Amilcar Anguissola donde le ofrece los servicios de su hija Sofonisba:

"Per la più cara cosa ch’io abbia, gli dedico essa Sophonisba per sua serva e figliola…" (Por la cosa más querida que tengo, le ofrezco a Sofonisba como su propia hija y sierva ...)

A los 22 años, Sofonisba viaja a Roma y conoce en persona a Miguel Ángel del que se cree que recibe directamente algunos consejos y lecciones que le sirvieron  para orientar su obra.

LOS AUTORRETRATOS

Entre las pinturas de esta época, el tema más veces realizado es su propio retrato, es claro que constituye su mejor carta de presentación y Sofonisba lo cultivará con frecuencia, especialmente en su etapa cremonesa pero también posteriormente, en otros momentos de su vida.

Sin ánimo de exhaustividad, lo que sería imposible respecto a sus pinturas, se muestran a continuación los que considero más interesantes, además de estar firmadas y datadas por lo que no existen dudas sobre su autoría.

Galleria Uffizi 1550

Fund.Custodia Collection Fritz Lugt. París 1552


Sophonisba / Anguissola / virgo / seipsam / fecit / 1554 - KHM Viena

De 1555 he elegido uno de los autorretratos más conocidos que muestra la evolución de su aprendizaje y la madurez alcanzada. En él, vemos a Sofonisba ante un caballete pintando un cuadro de devoción de una virgen con el niño en una pose poco habitual ya que la madre se inclina cariñosamente hacia el niño para besarle.

1555 Autorretrato. Museum Zamek, Lancut, Polonia.

La composición de la obra sigue un modelo preestablecido, utilizado por pintoras que la han precedido (y muchas otras lo utilizarán después), citaré el caso de su más cercana antecesora, la flamenca Catherina van Hemessen (1528-1587), que vino a España en 1556 formando parte del cortejo de la viuda María de Austria, reina de Hungría, al finalizar la regencia que en nombre de Carlos V ejerció en los Países Bajos. Catherina trabajó para la corte española hasta la muerte de su protectora en 1558 por lo que no llegó a coincidir con Sofonisba, que llegaría a España un año más tarde.
1548 C. van Hemessen Autorretrato M.W. Richartz

A pesar de sus evidentes diferencias derivadas de los orígenes y estilos que cada una de las pintoras representan, el veneciano-lombardo de Sofonisba y el flamenco de la Hemessen, vemos una gran similitud en sus composiciones que no puede ser atribuida a la casualidad sino más bien a la necesidad de darse a conocer retratándose a sí mismas del natural que las acredita como pintoras “de invención”, Esta destreza en la práctica del retrato del natural resultaría imprescindible para ofrecer sus servicios a la nobleza. Se trataría por tanto en ambos casos de su carta de presentación.

Los frecuentes desplazamientos que la pintora realizaba con su padre para cumplir sus compromisos facilitaron la relación de la pintora con personas cercanas a Felipe II, como su hermana Margarita de Parma o el duque de Alba, que la conoció mientras fue gobernador de Milán y probablemente fue retratado por ella. El duque pensó que Sofonisba podría ser una perfecta dama de compañía para la que iba a ser la nueva reina de España y así se lo hace saber al monarca. El rey, que a sus treinta años ya había enviudado dos veces, preparaba su tercera boda con la jovencísima Isabel de Valois, atendiendo a todos los detalles para que ella se sintiese feliz en su nuevo país.

Retratos de Felipe II e Isabel Valois del Libro de Horas de 
Catherine de Medicis. BNP

Por ello, sabiendo el interés de la novia por la música y las artes, el rey considera conveniente traer algunos artistas a su la corte, y siguiendo el consejo del Duque de Alba, escribió al señor Anguissola para que permitiera a su hija trasladarse a la corte de España en calidad de dama de la nueva reina. Para llevar a cabo esta delicada misión encargó a Gonzalo Fernández de Córdoba, III duque de Sessa, gobernador de Milán (1554-1560), que se ocupará de hacer las gestiones necesarias ante el padre de la pintora para negociar las condiciones del viaje y la estancia de Sofonisba en España.
Gonsalvus III Fernández de Córdoba, 1550_Milano

Finalmente, envió a su embajador y diplomático, el conde Brocardo Pérsico, pariente lejano de los Anguissola, que también era de Cremona, para que fuera a buscarla y la acompañara en su viaje.

Ni que decir tiene que el Sr. Anguissola accedió emocionado al desplazamiento de su hija a la corte española, lo que sin duda además de un honor significaba el fin de sus penurias económicas; el duque de Sessa, que tantos servicios prestó a la corona española, cumple a la perfección su cometido de intermediario de la voluntad real invitando a Sofonisba junto a sus padres y su hermana Elena a pasar una prolongada estancia en Milán.

Cuenta De Ribera que Sofonisba se ofreció para retratar al duque de Sessa: "Ofreciole la posibilidad de hacerle un retrato del natural, lo que la pintora hizo con el consentimiento del padre, y resultó una obra de tanta excelencia, que no le faltaba otra cosa que respirar, siendo de un mérito superior al de los principales pintores de Italia. Por ello el duque le regaló cuatro piezas de brocado, de varios colores y texturas y otras cosas de valor que ella llevó consigo a la corte". Lamentablemente se desconoce el paradero de dicho retrato.

ESTANCIA EN MILÁN PREVIA A SU VENIDA A ESPAÑA

En el tiempo en que la familia reside como invitada en Milán las dos hermanas realizan sendos retratos al gobernador que no se han conservado pero se sabe que el duque de Sessa agradecido hace numerosos regalos a las pintoras. Entre los de Sofonisba se encuentra una tela de brocado de la que más tarde se encaprichará la propia reina por lo que la pintora no duda en cedérsela. Conocemos este detalle por la gran cantidad de apuntes que figuran en las cuentas reales sobre el compromiso de la reina de compensar económicamente a la pintora por la entrega de dicho brocado.

Durante los dos meses de estancia en Milán que precedieron a su viaje, la pintora coincide con otros artistas jóvenes como Pompeo Leoni, que trabajaba como escultor junto a su padre o con el hijo de Tiziano, Orazio Vezelio, de 33 años, que se encontraba en Milán por encargo de su padre para llevar al duque de Sessa unos cuadros que debía ser enviado a la corte de España y para cobrar ciertas deudas. Mientras duró su estancia en Milán el hijo de Tiziano  también realiza un  retrato al duque.

Ocurre en ese momento un episodio que a pesar de estar documentado nunca se ha llegado a aclarar totalmente. Al parecer los favores que el joven Orazio Vezelio recibió del duque despertaron los celos del escultor Leone Leoni, que le preparó una emboscada e intentó asesinarle. El malherido Orazio fue tratado por los médicos del duque de Sessa, y Tiziano escribe al duque cartas en las que expresa que en caso de muerte de su hijo ya no podría ejecutar las órdenes del rey, a causa de su dolor extremo, añadiendo: "probablemente me volvería loco!"; también dirige sus quejas pidiendo justicia al propio Felipe II sin conseguir lo que el considera una condena proporcionada, ya que tras el juicio por los hechos acaecidos en Milán la condena a Leoni se limita al al exilio.

Orazio Vecelio det. Misericordia de Tiziano. Galeria Pitti

Este intento de robo y asesinato no bien explicado, sobre todo si tenemos en cuenta que Orazio gozaba de la hospitalidad de los Leoni que le habían invitado a residir en su casa mientras durara su estancia en Milán, nos lleva a dar cierta credibilidad al rumor sobre la disputa amorosa entre ambos jóvenes artistas en busca del favor de la pintora.

En cualquier caso entre Sofonisba y Orazio el amor era imposible, ella ya no puede volverse atrás sobre la aceptación de su padre de enviarla a España, mientras que Orazio se ha convertido en la mano derecha de su padre y no podía moverse de su lado. El único vestigio que podría quedar de ese amor sería el doble retrato que se conserva en la pinacoteca de Siena.

Sofonisba Anguissola,1558 Campi?retrata a Sofonisba. 
Pinacoteca Nazionale de Siena

En cuanto a la relación de Sofonisba con el joven escultor, sabemos que vuelven a coincidir en la corte española donde Pompeo Leoni, junto con su padre, van a tener una intensa actividad por encargo del rey, para el Escorial.

Esta relación puede estar en la base de la atribución a Sofonisba que la especialista Maria Kusche hace del retrato de Pompeo Leoni tradicionalmente asignado a El Greco con escaso fundamento.

Retrato de Pompeo Leoni, Col. Rosenberg and Stiebel

El retrato tiene unas características de composición que no pueden dejar de recordarnos la técnica habitual de Sofonisba Anguissola con el juego de miradas a las que nos tiene acostumbrados: Imaginamos a la pintora situada en el lugar en que debería estar el propio rey posando para la realización del busto. El escultor que mira directamente al espectador que observa el cuadro exactamente que estaría en el mismo lugar en que se situarían el modelo y la pintora.

Las pasiones que despertaba la pintora no solo eran debidas a su arte, sino a sus virtudes y su belleza; parece que el propio conde Brocardo Pérsico que debía acompañarla a España por encargo del rey, quedó tan “muerto de amor” por ella que rechazó una oferta del Papa de hacerle cardenal, en la esperanza de que Sofonisba accediera a casarse con él.

La Crocifissione di Cristo con i Santi Caterina e Giovanni e il committente Broccardo Persico
Giulio Campi 1571.  Iglesia de S. Michele Vetere de Cremona

El conde Broccardo Pérsico, pertenecía a una ilustre familia Cremonesa, adscrito a la Orden de Jerusalén (Caballeros de San Juan), desde noviembre de 1561. Antonio Campo, dice que la Encomienda de Cremona le fue conferida a Pérsico por el rey Felipe II para quien Brocardo era un hombre de gran valía y que fue generoso con él en la concesión de honores: le nombró miembro del Consejo Secreto del Ducado de Milán, virrey de Nápoles, Comisario General del Ejército católico y Marqués de Casano. También estuvo muy vinculado a Pío IV.

Murió en Milán en 1571 en abril, y su cuerpo fue transportado a Cremona y enterrado con pompa en la Iglesia de San Domenico, en la capilla de Santa Catalina, bajo el patronazgo de su familia, para la que Giulio Campi pintó una la pala del altar en la que puede verse al Comendador Brocardo Pérsico entre Santa Catalina y San Juan Bautista, de rodillas a los pies del crucifijo; vestido con armadura y con el manto negro de la Orden con una cruz de tela blanca en el hombro izquierdo. El cuadro, en el que puede verse la firma del Campi y el año 1571, se encuentra en la actualidad en la Iglesia cremonesa de San Michele Vetere. 

Continuará....


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