domingo, 28 de septiembre de 2014

UNA PAREJA DE FRANS FLORIS EN EL MUSEO DEL PRADO

FRANZ FLORIS de VRIENDT

Francisco Flores o Froles como se le conocía en España y Portugal es uno de los más admirados pintores flamencos del siglo XVI. Nació en Amberes en 1519 en el seno de una familia de artistas. Su padre, Corneille Floris de Vriendt, era escultor, mientras sus hermanos, Corneille se dedica a la arquitectura, Jacques fue vidriero y Jean, ceramista.

Autorretrato KHM Viena


Se formó en Lieja con Lambert Lombard entre 1538 y 1540, a partir de este año figura como maestro en la guilda de pintores de Amberes. Al año siguiente se traslada a Roma para completar su formación donde se forma en el arte de Miguel Ángel, Rafael y Giulio Romano. En 1547 regresa a Amberes ya famoso, contrae matrimonio con Claire Floris y se  establece definitivamente.

Participa en la realización del arco de triunfo realizado en honor a la llegada de Carlos V a Amberes y más tarde, en 1549, en las obras de decoración efectuadas con ocasión de la visita del príncipe Felipe. Desde entonces su producción se desarrolla con gran amplitud realizando obras de mitología e historia y en especial numerosos retablos. No obstante para muchos especialistas sus obras más personales pertenecen al género del retrato.

Su arte y su virtuosismo técnico merecieron los elogios de sus contemporáneos en especial en Italia donde se le considera el mejor pintor de los Países Bajos. Vasari, cuenta que en su tierra le apodaban  el “Rafael flamenco”.

Frans Floris, Grabado de J. Wierikx

Para poder cumplir con los encargos que le hacen abre un importante obrador a la manera italiana, con múltiples ayudantes y colaboradores sobre los que ejerce una fuerte influencia que les lleva a mantener durante mucho tiempo su estilo y sus formas. Se ha destacado su importancia como introductor del manierismo italiano que en Flandes y los Países Bajos es llamado "romanismo".

A pesar de haber conocido la gloria, el final de su vida estuvo marcado por los problemas económicos. Frans Floris falleció en Amberes el 1 de octubre de 1570.


Su obra en el Museo del Prado

Este magnífico retrato, Caballero de 48 años, realizado por el pintor flamenco Frans Floris puede admirarse en la Sala 55 del Museo del Prado. [P01516]

Frans Floris, Caballero de 48 años. 1555 MNP

El título lo recibe de la propia inscripción que aparece en la obra: "AETATIS 48. 1555", lo que nos permite conocer la edad del personaje y el año en que fue realizado el retrato. 

A pesar de que esta es la única obra de Frans Floris que figura en la información del Museo del Prado, lo cierto es que su pareja también pertenece a la colección del Museo. Con el número de catálogo consecutivo [P01517] el Museo conserva en su almacén el pendant del retrato anterior aunque lo cataloga de modo distinto. 

Se trata del Retrato de una dama de 35 años, atribuida a un discípulo de Moro. Al igual que su pareja, el cuadro lleva la inscripción del pintor que informa sobre la edad: "AETATIS 35" y el mismo año de realización: "1555".

Frans Floris. Dama de 35 años. 1555

La calidad del retrato queda fuera de toda duda y se encuentra al mismo nivel que la de su compañero. En ambos casos nos encontramos ante dos grandes obras de la retratística flamenca "dulcificada" por la influencia italiana y el aprendizaje de su autor de los grandes pintores que ha estudiado en Roma.

La información que el museo ofrece de ambas obras es prácticamente coincidente, salvo por la cuestión de la autoría:

Num. de catálogo: 
P01516  /  P01517
Autor: 
Floris, Frans  /  Moro, Antonio (Discípulo de)
Título: 
Caballero de 48 años  /  Dama de 35 años
Cronología: 
1555  /  1555
Técnica: 
Óleo sobre tabla  /  Óleo sobre tabla
Medidas: 
71 cm x 55 cm  /  72 cm x 56 cm
Escuela: 
Flamenca  /  Flamenca
Expuesto 
Si (Sala 55)  /  No
Procedencia: 
Colección Real (colección Isabel Farnesio, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, pieza donde está la cama de repuesto, 1746, nº 96; La Granja, trascuarto-pieza en que duerme el sumiller, 1766, nº 96; Palacio de Aranjuez, Madrid, pieza de cenar, 1794, nº 96; Aranjuez, sala de corte del rey, 1818, nº 96). /  La información sobre la procedencia del Retrato de dama, coincide en todos los extremos excepto en la referencia al nº 96, que, por razones obvias se hace al nº 97.

Además de la propia factura de los cuadros de características similares, las inscripciones y marcas que en ellos aparecen no dejan lugar a duda de que se trata de dos obras relacionadas que forman una pareja. Tanto las inscripciones que realiza el propio pintor, que con el mismo tipo de letra y de forma casi simétrica, escribe en ambos la edad del personaje y el año de ejecución, como las marcas posteriores que en ellos aparecen: los números consecutivos 96 y 97, a la izquierda y la flor de lis a la derecha como símbolo de pertenencia a la colección de Isabel de Farnesio. 

No creo que pueda existir duda de que ambos retratos procedan de la misma mano, de hecho en el catálogo de 1876 de Madrazo y en el de 1920 ambas obras figuran como de Frans Floris.


Sería interesante que el Museo se planteara la posibilidad de exhibir estas obras tal como fueron pensadas y diseñadas, es decir, juntas. De este modo podría valorarse el impacto de las mismas de forma integral. 

Los personajes representados

Por la información que ofrece el museo sabemos que el caballero representado podría ser el pintor, impresor y grabador Hieronimus Cock (1518-1570) cuya vida corre paralela a la de Frans Floris, con quien es posible que coincidiera en Roma donde transcurre, también en parte, su proceso de aprendizaje. Cock  fue el principal editor de los Países Bajos. Estableció su negocio en la casa conocida como "Aux quatre vents" en Amberes en 1548. La empresa se centró en la producción de imágenes impresas, pero a una escala sin precedentes. Cock reconoció el genio del joven Pieter Bruegel, cuyas fantasías diabólicas y sus paisajes fueron pronto conocidos en toda Europa gracias a las impresiones que él publicó. Su imprenta fue la más importante del norte de Europa que desempeñó un papel fundamental en el desarrollo y difusión del Renacimiento con sus ediciones de grabados de artistas italianos y flamencos. A partir de su muerte en 1570, su labor al frente de la imprenta es continuada por su viuda Volcxken Diercx hasta su muerte. 

Tienda de grabados Aux Quatre vents en cuya puerta se puede ver a Hieronimus Cock y en el interior a Volcxken Diercx. En la base un juego de palabras con el nombre de su mujer alusivo al servicio que ella presta: "Deja que la cocinera cocine lo que el pueblo quiere." 
El grabado  se conserva en la Royal Library de Bélgica

Los personajes, muy conocidos en su tiempo fueron objeto de representación a través de grabados de Johan Wiericx. El retrato de Hieronimus le muestra probablemente con la misma edad que el cuadro de Floris, con un elegante traje de tejido recamado sosteniendo con la mano derecha una calavera que señala con el dedo índice de la izquierda, gesto habitual del santo de su nombre, aludiendo a un probable significado de la caducidad de la vida. El retrato que se conserva de la esposa, también fue realizado por Wierix años después de la muerte de su marido, concretamente en 1579 fecha que consta en la copia del mismo que se conserva en el Rijksprentenkabinetse de Amsterdam, con una edad aproximada de 59 años.

De la importancia de la producción de la empresa habla el inventario de bienes realizado a la muerte de la viuda de Cock († 1600), en la que se enumeran más de mil seiscientas placas de cobre y un gran número de impresiones que estarían a la venta en "Aux quatre vents" donde los clientes podían elegir entre una gama tan amplia de diseños de todo tipo y formato imaginable.

Retrato de Hieronymus Cock, grabado de Johannes Wierix. Royal Library of Belgium, Brussels
Retrato of Volcxken Diericx, grabado de Johannes Wierix. Fondation Custodia, Paris

En la información del Museo del Prado señalan la presencia de un anillo que pondría en duda la identidad del personaje: "El modelo ha sido identificado en ocasiones con el editor de Amberes Hieronymus Cock, pese a que el anillo de su mano izquierda, con el escudo de la ciudad de Amsterdam, cuestione tal identificación"; 


Es preciso señalar que el anillo que luce el caballero no corresponde al conocido símbolo de la ciudad de Amberes: tres aspas o cruces de San Andrés sobre banda negra. Tal como se describe en el Catálogo del Museo del Prado de 1985 de Pérez Sánchez se trata de un «anillo con escudo; sobre campo de oro, franja vertical verde con tres coronas de oro». 

Antonio de Marichalar en su artículo "Heráldica en el Museo del Prado" (Arte Español. Revista de la Soc. española de amigos del Arte, 2. Fascículo 1963-1967) afirma que "se trata de un sello de mera ostentación ... en el que no se advierte solvencia heráldica"

En la Europa del siglo XVI se pone de moda en Europa encargar retratos dobles (pendant) con motivo de un compromiso matrimonial o una boda.  Del mismo modo, las parejas encargaban retratos para mostrar su vínculo y para transmitirlos a los herederos, que iban formando galerías de antepasados, en las que se podía ver la antigüedad de la familia y su prosperidad. 

Un ejemplo lo podemos ver en el propio Museo del Prado pues se da la circunstancia de que en la sala contigua (55b) de Pintura alemana del XVI, tenemos un ejemplo de este tipo de parejas expuesto. Se trata de los retratos del matrimonio del orfebre Jorg Zörer, realizados por el pintor augsburgués Christoph Amberger en 1531, teniendo el caballero 41 años y la dama, 28. [P02183 y P02184]


Ellos han tenido suerte de poder mostrarse tal como fue la intención que inspiró su ejecución, ya que no son pocas las ocasiones en que el Museo decide exponer solamente a uno de los miembros de la pareja, generalmente al marido, dejando a la mujer a la espera, en el almacén. 


Actualización diciembre 2014
En una reciente visita al Museo me ha alegrado comprobar que se ha incorporado el Retrato de Dama de 35 años, al lado del de su marido en la Sala 55.  

Actualización septiembre 2015
En una reciente visita al Museo me ha sorprendido comprobar que ha sido de nuevo descolgado el Retrato de Dama de 35 años, dejando otra vez en solitario a su marido.

lunes, 22 de septiembre de 2014

¿OTRO CUADRO DE SOFONISBA ANGUISSOLA EN EL PRADO?

La política del Museo Nacional del Prado respecto a Sofonisba Anguissola está lejos de ser comprensible y transparente y hasta podría tacharse de poco leal con la pintora cremonesa asentada durante quince años en la corte de Felipe II.


Todo ello a pesar de que el Museo dispone de una colección compuesta por varias de sus mejores obras, lo que le convierte en la pinacoteca con mayor y mejor representación de la pintora renacentista; pese a ello a su presencia no se le da el relieve que merece y se desaprovecha esta ventajosa posición que podría constituir un foco más de atracción del Museo.

Haciendo un breve resumen gráfico, recordemos las obras de Sofonisba Anguissola en el Museo:

En primer lugar las cuatro obras expuestas en la Sala 56 del Museo, todas ellas consideradas obras de primer orden que representan a cuatro personajes directamente ligados a Felipe II: su tercera esposa, Isabel de Valois de cuerpo entero sosteniendo un retrato en miniatura del rey, su cuarta y última esposa, Ana de Austria, el retrato del propio Felipe II (uno de los más emblemáticos, que es continuamente solicitado en préstamo al Museo), y el de su hija menor, Catalina Micaela de tres cuartos, aunque respecto a esta última el Museo mantenga todavía alguna duda sobre su atribución.


En segundo lugar el retrato de Isabel Clara Eugenia, hija mayor de Felipe II, obra depositada en la Embajada española en París y que, como he comentado en otras ocasiones, debería ser "rescatada" para formar parte de la exposición permanente del Museo del Prado.  


Finalmente, un cuadro que ha tenido una entrada reciente en el museo, el Retrato del Poeta Caselli, del que tuvimos ocasión de hablar en un artículo del blog, celebrando su adquisición y restauración.


A pesar de que hace ya casi dos años de la adquisición, no sé si existen previsiones del Museo de exponer aunque sea temporalmente esta interesante obra, pero puedo informar que en este momento y hasta el 5 de enero se encuentra en Barcelona, formando parte de la exposición La belleza cautiva. Pequeños tesoros del Museo del Prado que se celebra en el Caixaforum, donde pasa desapercibida entre el conjunto de obras, ya que nada se cuenta de su reciente hallazgo y adquisición y además en la información que ofrece el Museo del Prado en su página web figura descrita erróneamente como "Cuadro de devoción". 

La actitud del Museo respecto a esta pintora también queda ilustrada con la anécdota, recogida en otro lugar de este blog, vivida por Maria Kusche durante las negociaciones que se llevaron a cabo para traer al Museo del Prado la exposición Sofonisba Anguissola y sus hermanas que se realizó en 1995 en Cremona, Viena y Washington. Contaba la especialista que, a pesar de haber sido más o menos apalabrada, en el último momento el recién nombrado director del Museo del Prado, Calvo Serraller, consideró que la exposición no tenía suficiente interés.

La consulta de los documentos del archivo del Museo me ha permitido conocer que las reservas procedían de la subdirectora, Manuela Mena y del Jefe del Departamento de pintura Italiana, Jesús Urrea, que consideraron que la exposición sería "reiterativa" de la dedicada en 1990 a Sánchez Coello.

Hay que decir que a pesar de esta negativa, el Museo aportó a la exposición todas las obras que poseía de la pintora, las cuatro que se encuentran actualmente en la Sala 56 y la depositada en la embajada de París, además del Retrato de Isabel de Valois, copia de Pantoja de la Cruz de otro de Sofonisba Anguissola, y el Retrato del Dr. Pietro Manna de Lucía Anguissola, que sin duda fueron de las mejores obras expuestas. 

¿Posee el Museo del Prado otro cuadro de Sofonisba Anguissola?

Hasta aquí lo que conocíamos respecto a las obras de Sofonisba Anguissola en el Museo del Prado, pero ¿es posible que el Museo disponga de alguna otra obra de la pintora?

En la Galería online del Museo figura con el numero de catálogo P03121, la obra de autor Anónimo titulada: Retrato de dama con sus hijos. Se trata de una pintura al óleo sobre tabla de considerable tamaño, 190 x 114 cm., que se describe escuetamente como "Retrato del siglo XVI. Escuela Italiana". La obra en cuestión es la siguiente


El Museo prácticamente no ofrece información sobre la obra, únicamente se mencionan sus características técnicas y se cita su procedencia: Adquisición a la Casa Eutiquiano García, S.A., 1966. 

Los documentos del Casón

Mediante una consulta al archivo del Museo encontramos únicamente dos documentos relacionados con la obra. Se trata de sendos escritos de 1966 relativos a su adquisición.

El primero es una toma de razón firmada el 27 de Abril de 1966 por el Director General de Bellas Artes por la que se informa de la adquisición:


"Este Ministerio ha resuelto adquirir a la casa "Eutiquiano García, S.A." con destino al Museo Nacional del Prado, una pintura sobre tabla de Sofonisba Anguisciola, en la cantidad de 485.000 ptas., que le será satisfecha .../..., una vez que por la Dirección del Museo se certifique que ha sido entregada dicha tabla y queda bajo su custodia y vigilancia"

El segundo documento es la certificación firmada el 24 de Mayo del mismo año por el Director del Museo, Francisco Javier Sánchez Cantón, con el siguiente contenido:



CERTIFICO: Que el cuadro que representa dos personas mayores con tres   niños, pintura sobre tabla de Sofonisba Anguiciciola (sic), ha sido adquirido por el Ministerio de Educación Nacional con destino a este Museo, donde queda bajo la vigilancia y custodia del mismo.


La información del archivo del Museo se reduce  a estos dos únicos documentos, y un comentario inicial que dice: Ha estado atribuida a Sofonisba Anguissola con el título "Dos personas con tres niños", sin que aparezcan otras referencias posteriores de la obra. Ni los libros de adquisiciones de la época, ni los catálogos de 1972, 1985 y 1996 registran la pintura, ni siquiera se relaciona por el nº de orden [P03121] que se asignó a la obra.

Por tanto, de los documentos consultados del archivo hemos podido obtener únicamente los siguientes datos: Que el vendedor fue Eutiquiano García Calles; que el Ministerio pagó 485.000 ptas. por la obra; y que en el momento de su adquisición se consideraba obra de Sofonisba Anguissola, aunque no consta que se aporte documentación alguna que avale su procedencia y autoría.

El vendedor: Eutiquiano García Calles

Era un anticuario y joyero de origen salmantino que tenía instalada tienda en Madrid, en la Plaza de Santa Ana. Se dice que tenía buenas relaciones con el gobierno, que era amigo y proveedor del Ministro de Comercio, Sr. Arburúa y de Dª Carmen Polo de Franco, que visitaba con frecuencia su tienda.

Pero lo que ha hecho recientemente célebre al Sr. Eutiquiano ha sido el hecho de ser la persona que figuraba como firmante del contrato de compraventa del famoso claustro románico instalado en la localidad gerundense de Palamós, en la finca «Mas del Vent», al ciudadano alemán Hans Engelhorn, por un millón de pesetas, un negocio poco claro ya que el señor Eutiquiano no era dueño del citado claustro ni tenía ningún derecho sobre él.

Hay que decir que el Retrato de dama con sus hijos es la única obra que se compra a este anticuario, o al menos eso se deduce del hecho de que no vuelve a ser mencionado como vendedor de ninguna otra obra al Museo.

El precio: 485.000 pesetas

El alto precio pagado: 485.000 pesetas de 1996, que podría equivaler a unos 75.000€ actuales, parecería indicar que se trata de una obra de reconocida calidad a la que se refieren, sin ningún género de duda, como obra de Sofonisba Anguissola. Sin embargo, sorprende que se pague tan alto precio por una obra "indocumentada" de la que no se aporta información alguna sobre su procedencia y trayectoria. Esta falta de documentación y antecedentes podría plantear dudas sobre su autenticidad, nada extraño si nos atenemos a las características del peculiar vendedor.

La atribución: a Sofonisba Anguissola

El desconocimiento de la pintora en España era prácticamente total en la fecha de la adquisición del cuadro, a pesar de que diferentes especialistas habían hablado de ella desde finales del siglo XIX, no es hasta la década de los 80 que se empieza a escribir algo sobre ella en España: C. Bernis (1986), F. J. Bouza (1988), M. Kusche (1989) y especialmente a partir de la atribución del Felipe II del Prado realizada con motivo de la exposición Alonso Sanchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II  y la publicación de su catálogo en 1990.

La autoría, por tanto, no debería haber sido un elemento determinante a la hora de valorar la obra, que no obstante se tasa en un precio muy alto para ser de una pintora entonces casi desconocida. Cabe la posibilidad de que la valoración pudiera obedecer a otros motivos.

En todo caso cabe preguntarse si cuando se adquiere la obra, con mayor o menor fundamento, se atribuye a Sofonisba Anguissola ¿En que momento se descarta dicha autoría?  ¿Algún especialista realiza algún estudio o análisis que elimine de forma radical la posibilidad de que la obra pueda ser de la pintora cremonesa? ¿Porqué no existe ninguna documentación relativa a la obra?

La técnica: Óleo sobre tabla

El hecho de que se trate de una obra pintada sobre tabla, aunque no es la técnica habitual tampoco es ajena a la usada por la pintora en otras obras, como en el Autorretrato de 1554 de la Gemäldegalerie de Viena el Autorretrato de 1559 en Colección privada de Milán o la Madonna de Itria de 1579 de la Iglesia de la Annunziata de Paternò (Sicilia).



LOS DATOS QUE PUEDEN EXTRAERSE DE LA OBRA 

La inscripción

En la pintura puede verse debajo del paisaje que aparece en la parte superior derecha, una inscripción con una serie de números en la línea superior que quizás puedan referirse a una fecha del año 1569. El resto de la inscripción me resulta incomprensible con la excepción tal vez de la última palabra en la que creo entender lo que podría ser el nombre de una ciudad: Anversa. 


Estudiando esta posibilidad, que en primer lugar relacionaba la inscripción con la forma italiana de la ciudad de Amberes, al ver que no ofrecía ningún tipo de similitud con la imagen del cuadro busqué otras posibilidades, encuentro una pequeña ciudad italiana que se encuentra en la provincia de L'Aquila denominada Anversa delle Abruzzi, que podría tener más posibilidades de ser la ciudad representada. 


El Paisaje

El hecho de que pueda relacionarse la inscripción con la localidad de Anversa delle Abruzzi, podría ser coincidente con la identificación del paisaje mencionado que se encuentra detrás de los personajes.

En él distinguimos lo que podría ser una ciudad en la falda de una montaña  en la que sobresale de forma clara una alta torre, algo desproporcionada en relación con el resto de las edificaciones. También se distingue una pequeña población en lo alto de la montaña que no parece formar parte del núcleo anterior.


Al comparar esta imagen con la de la localidad italiana de Anversa en la actualidad se  puede observar que existen algunas posibles coincidencias con el paisaje del cuadro.

Localidad de Anversa delle Abbruzzi en la actualidad

Aunque se trata de una vista desde otro ángulo, podemos observar que se trata efectivamente de una zona de montaña e incluso podemos ver los restos de una antigua torre, que se encuentra bastante deteriorada pero nos permite adivinar su gran tamaño original y constatamos que, al igual que en la pintura, es el elemento más característico de la localidad.

La antigua localidad de Anversa se alza sobre un promontorio rocoso dominando la garganta del Sagitario, formada por el río del mismo nombre. Sobre la cresta del Monte Sant'Angelo se encuentra el pequeño núcleo de Castrovalva, en el que existió un antiguo castillo normando rodeado por un anillo exterior de casas, construido en los acantilados. Esta localidad se mantuvo independiente hasta 1817 año en que se unió administrativamente a Anversa. 
 Torre "puntone"
                                 
      Núcleo de Castrovalva

La torre "puntone" pertenecía al castillo de los Condes de Sangro que renovaron y ampliaron en el siglo XV una fortificación normanda del XII de la que solamente queda esta torre en ruinas, que tuvo durante siglos la función de controlar el acceso al valle, manteniendo la posición estratégica fortificada.

Los personajes



Quizás la tarea más difícil sea la de la identificación de los personajes retratados. El hecho de que figure al fondo un paisaje representando una ciudad característica, probablemente italiana, nos lleva a conjeturar que al menos uno del miembros de la pareja procedería de dicha ciudad, por lo que habría que buscar entre la nobleza de la época el caso de algún personaje que se hubiera unido por matrimonio a una noble italiana, o el de una dama española que se hubiera unido por matrimonio a un noble italiano, hechos ambos que se producían con bastante frecuencia dadas las relaciones existentes.

La búsqueda me ha llevado a algunos apellidos bien conocidos de la historia común hispano-italiana. Por ejemplo el de la familia D'Ávalos que a lo largo del siglo XVI fueron dueños del feudo de Anversa y Castrovalva por matrimonio con los anteriores dueños, también de conocido apellido, los Aquino. Otra familia que aparece relacionada con estas localidades es la no menos conocida de los Acquaviva. 

También he buscado una posible relación con la familia Hurtado de Mendoza, ya que encuentro un notable parecido del personaje representado en el presunto retrato de Diego Hurtado de Mendoza que conserva el Museo del Prado, aunque en concreto éste no tuvo descendencia por lo que habría buscar entre sus hermanos o algún otro miembro de tan amplia familia, aunque las pesquisas realizadas no me han llevado a ningún resultado plausible.

Comparación del personaje retratado con el Presunto retrato de Diego H. de Mendoza 
Anónimo MNP

Termino esta entrada con tantas dudas como empecé, pues los acercamientos a algunos de los elementos de la obra no resultan en absoluto determinantes, aunque entiendo que abren caminos a posteriores investigaciones. La carencia de información sobre la obra en el Museo deja abiertos todos los interrogantes sobre la misma, a pesar de que existen elementos de indudable interés que la harían merecedora de un estudio técnico por parte de los especialistas del Museo.