sábado, 22 de septiembre de 2012

SOFONISBA ANGUISSOLA Y MARTA TANA DE SANTENA

Autorretrato de Sofonisba Anguissola y Retrato anónimo  de Marta Tana de Santena

Corre el año 1558

El rey prudente, Felipe II, acaba de quedar viudo de su segunda esposa, María de Inglaterra, más conocida como María Tudor [1516-1558], con la que apenas ha convivido. Soberana de Inglaterra e Irlanda desde 1553, María, única hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón, había contraído matrimonio en 1554 con el heredero de la corona españolaAunque se trataba de un matrimonio de estado, cuenta la crónica que María declaró haberse enamorado tras haber visto el retrato del novio pintado por Tiziano, ahora en el Museo del Prado.

Felipe y María Tudor detalle. Family of Henry VIII, NM & Gallery, Cardiff, Wales

Por su parte Felipe no parece que se sintiera atraído por ella, quizás por la diferencia de edad (él tenía 27 años y ella 38), o por el hecho de que ella fuera reina mientras él seguía siendo el heredero, lo que le colocaba en una posición inferior; el caso es que Felipe se ocupaba de la guerra con Francia y sus ausencias eran cada vez mas largas, lo que supuso que  la mayor parte de los cuatro años que duró su corto matrimonio estuvieron separados. 

Después de dos matrimonios poco afortunados (recordemos que su primera mujer, María Manuela de Portugal muere prematuramente al año de casada como consecuencia del parto de su hijo Carlos), Felipe II prepara el tercero con el máximo cuidado. La agraciada en esta ocasión es la jovencísima Isabel de Valois hija de los reyes de Francia, que anteriormente había sido prometida de su hijo.

Felipe e Isabel en el Libro de Horas de Catalina de Médicis (BNP)

El agotamiento y la ruina económica que suponía la larga guerra con España, habían llevado al monarca francés, Enrique II, a la firma del tratado de Cateau-Cambrèsis por el que, además de establecer la paz entre los dos reinos, se acuerda la boda de Felipe con su hija Isabel que por esta circunstancia es conocida como Isabel de la Paz.

La boda se celebra por poderes en junio de 1559 en la catedral de Nôtre Dame de París, donde el rey está representado por el Duque de Alba, pero la pareja no se conocerá hasta unos meses más tarde, en Guadalajara, el 29 de Enero de 1560, fecha de la celebración de la fastuosa boda oficial, ejerciendo de madrina la princesa Juana, hermana del rey y de padrino el duque del Infantado, en cuyo palacio se celebra la ceremonia. Ella solo tiene trece años, mientras él ya ha cumplido treinta y dos. 

LA FORMACIÓN DE LA CASA DE ISABEL DE VALOIS 

Las Damas Francesas 

El séquito francés que acompaña a la joven reina en su viaje a España es muy numeroso, está compuesto por unas 162 personas (González de Amezúa y Mayo), aunque cerca de la mitad se marcharían al poco tiempo. Además de los nobles y oficiales encargados de su consejo, custodia y seguridad, viene con ella el  grupo de damas francesas, a las que denominan "madamiselas", encabezado por su prima Anne de Bourbon-Montpensier. Son dieciséis jóvenes de las mejores casas de la nobleza francesa, aunque entre ellas se encuentra una italiana: Marta Tana de Santena, procedente de una  familia noble de la región de Piamonte, en el norte de Italia, que había sido educada en la corte francesa como menina de la princesa Isabel.

Las Damas Españolas

Por su parte, el rey ha empezado a organizar la casa española que asistirá a la nueva reina, nombrando unos noventa cargos entre los que se encuentran nobles y oficiales y el grupo de damas españolas a las que denominan "doñas", unas catorce entre damas y dueñas, encabezadas por la camarera mayor Doña María de la Cueva, condesa de Ureña, una viuda aristocrática que había servido por muchos años en la corte de la emperatriz Isabel. En este grupo selecto también se encuentra una italiana de características peculiares, Sofonisba Anguissola, pintora, retratista de prestigio, elegida para ser maestra de pintura de la joven reina.

En Guadalajara confluyen los dos séquitos

Según González de Amezúa y Mayo en ese momento a la reina la atendían más de 300 personas. En esta multitud que inicialmente forma la Casa de la Reina se inserta el mundo femenino de damas que pertenecían necesariamente a uno u otro bloque, francesas o españolas, un pequeño mundo en el que las dos damas italianas merecen una especial mirada por sus características singulares y por una serie de circunstancias y coincidencias que resultan, al menos, curiosas. 

De Sofonisba Anguissola ya sabemos que procede del norte de Italia, concretamente de la ciudad de Cremona, donde radica una rama menor de la noble familia Anguissola de Piacenza; ciudades pertenecientes al  ducado de Milán, que desde 1525 forman parte de la corona española y por lo tanto bajo el mando de gobernadores nombrados por el rey de España. Es uno de ellos, el duque de Alba, que lo fue entre 1555-1556, quien habiendo conocido a la pintora, probablemente por haber sido retratado por ella durante su estancia en Milán, recomienda a Felipe II que nombre a Sofonisba dama de la reina Isabel de Valois, para que pueda iniciarla en el arte de la pintura.


Sofonisba Anguissola. Autorretrato 1560c. Pinacoteca de Brera. Milán 

De Marta Tana sabemos que es hija de una noble familia residente en la ciudad de Chieri, muy próxima a Turín, en el Piamonte, zona que estuvo bajo dominio francés hasta la firma del mencionado tratado de Cateau-Cambrèsis, que supuso para la casa gobernante de Saboya la recuperación de sus dominios en el Piamonte, el compromiso del duque Manuel Filiberto "testa di ferro" con la Duquesa de Berryhermana del rey francés, y el traslado de la capital saboyana de Chambéry a Turín. 

Los padres de Marta, el conde palatino Baldasarre Tana, Señor de Santena y Anna della Rovere, bien relacionados con la corte francesa, la envían Francia, a Fontainebleausiendo aún niña  para ser fille d'honeur (menina) de la entonces princesa Isabel de Valois y después estará entre las elegidas para acompañarla a España como Dama de Honor cuando Isabel pasa a ser reina por su matrimonio con Felipe II. También sabemos de ella que será la madre de San Luis Gonzaga

La imagen de Marta Tana 

Los retratos que se conservan de ella nos plantean muchas dudas ya que a su falta de parecido se unen las diferencias de estilo, de tiempo y espacio. Uno de ellos es el que se encuentra en la galería de retratos de los Gonzaga del Castillo de Ambras (Viena), cuyo aspecto se corresponde con la moda española de lechuguilla blanca en el cuello y ropilla sobre los hombros, de la que tenemos muchos ejemplos y que corresponde al último tercio del XVI. 



Otro bien diferente, pero también fiable por aparecer su nombre inscrito en él, es el retrato atribuido al pintor Sante Peranda que se encuentra en el Museo Sanvitale en la ciudad de Fontanellato (Italia) que podría reflejar un estilo y una moda posterior, ajena a la española, de principios del siglo siguiente: 




La amistad entre ambas italianas

El hecho de que ambas damas sean italianas y procedan de zonas relativamente cercanas hace suponer que entre ellas y frente al resto se estableciera una relación de amistad a pesar de su probable diferencia de edad.
Aunque no se conoce con exactitud la fecha de nacimiento de ninguna de las dos, podemos calcular que Sofonisba Anguissola tuviera alrededor de 24 años cuando llegó a España, mientras que Marta Tana en ese momento tendría unos 16 años. La diferencia de edad entre ellas no tendría porqué ser un  obstáculo para su relación pues, como sabemos, Sofonisba tenía cinco hermanas menores y estaba acostumbrada a ocuparse de ellas incluso como maestra de pintura.

Amigos y relaciones comunes

Es conocido el importante numero de jóvenes de la nobleza italiana que venían a formarse en la Corte española para hacer la carrera de armas, por no hablar de los artistas italianos, que venían atraídos por las posibilidades de trabajo que se les ofrecía en la corte filipina: Tiziano, el Greco, los Leoni, Luca Giordano, por mencionar tan solo algunos de ellos.

Entre estas relaciones es segura la que ambas tuvieron con Ferrante Gonzaga,  tercer príncipe de Castiglione delle Stiviere, ciudad de la Lombardía española, cercana a Milán. (No confundir con su pariente homónimo, capitán general de Carlos V, gobernador de Milán, virrey de Sicilia, príncipe de Guastalla...).


Ferrante Gonzaga. Castillo de Ambras
Ferrante Gonzaga [1544-1586], con unos quince años, siguiendo una costumbre de muchos otros miembros de la extensa  familia Gonzaga, se encontraba en la Corte de Felipe II, junto con su hermano Alfonso, en calidad de pajes del príncipe Carlos, aprendiendo el oficio de armas.

La relación de Ferrante Gonzaga con Sofonisba

Como joven de la nobleza, Ferrante es invitado a la celebración de la boda real en Guadalajara y es allí donde se produce su encuentro con la pintora Sofonisba recién llegada a España. De este momento disponemos de información directa ya que está documentado en una carta que el embajador italiano, Gerolamo Negri, escribe desde Toledo poco después de la celebración, el 8 de febrero de 1560, al Duque de Mantua en la que le cuenta las anécdotas sobre la fiesta y el baile de la celebración:

"La noche de la boda, habiendo dicho el rey que se bailase a la gallarda y no atreviéndose nadie a empezar,  el Sr. Ferrante Gonzaga fue el primero que comenzó, sacando a bailar a la Cremonesa que pinta, que ha venido a estar con la reina y ellos abrieron el baile al que se unieron más tarde muchos otros." (Archivo de Estado de Mantua)

Hay que pensar que Ferrante Gonzaga y Sofonisba ya debían conocerse, pues en otro caso el joven no se hubiera tomado la confianza de acercarse a ella para pedirle que bailara. Para buscar alguna relación previa entre ellos habría que mirar hacia los antecedentes familiares pues también es posible que les uniera una relación de parentesco.

La madre de Ferrante, Caterina Anguissola, del mismo apellido que la pintora, pertenecía a la rama principal de la familia Anguissola de Piacenza, se casó en segundas nupcias con Aloisio Gonzaga, con el que tuvo tres hijos, el segundo de los cuales era Ferrante.

A pesar de que Sofonisba pertenece a la rama de la familia asentada en Cremona, es probable que se conocieran ya que ambas ciudades, muy cercanas, pertenecían al ducado de Milán, bajo gobierno español y miembros de ambas familias van a prestar diversos servicios tanto a Carlos V como a Felipe II.

Los padres de Ferrante: Caterina Anguissola [1508-1550] Aloisio Gonzaga [1494-1549]. Galería de Retratos de Ambras

Los tres hermanos Gonzaga-Anguissola quedan huérfanos siendo niños, pues sus padres mueren jóvenes casi al mismo tiempo. De su custodia se hace cargo su tío materno, Giovanni Anguissola que será su tutor hasta su mayor edad.  Los vínculos familiares tanto del lado materno, por el hermano de su madre Giovanni Anguissola*, como del paterno, por el primo hermano de su padre, el famoso Ferrante Gonzaga de Guastalla* facilitan la venida de los hermanos Gonzaga a España como pajes del príncipe Carlos, a aprender el oficio de armas y al servicio de Felipe II.


Giovanni Anguissola fue el cabecilla de la conjura que acabó en 1547 con el asesinato de Pier Luigi Farnesio, hecho que le fue agradecido por Carlos V con una renta vitalicia y el nombramiento de Gobernador de la provincia de Como.

Ferrante o Ferdinando Gonzagadesde los dieciséis años estuvo al lado de Carlos V, a quien se mantuvo fiel durante toda su vida. Fue comandante en jefe del ejercito imperial y gobernador de Milán (1546-1554) y fue condecorado con el Toisson de Oro. En su ciudad, Guastalla se encuentra su estatua  modelada por Leone Leoni de características similares a la de Carlos V del Museo del Prado.


Leone Leoni:  Ferrante Gonzaga y la envidia (Guastalla)  y Carlos V y el furor  (MNP)

El encuentro entre Ferrante y Marta Tana

Si seguimos la biografía sobre Marta que escribió el jesuita Giovanni Bandiera (Castel Gofredo), el encuentro de la pareja tiene lugar al inicio del 1560 en el Alcázar de Toledo, ciudad a la que el joven Gonzaga había acudido para participar en los festejos que se celebraron con motivo de la boda de Felipe II e Isabel de Valois. Todos los jóvenes nobles de la Corte, incluido el propio rey, participaron en torneos a caballo y en los alardes militares que tuvieron lugar en la explanada de Bisagra a la entrada de la ciudad. 
A partir de ese momento Ferrante intenta hacer fortuna en la corte prestando servicios al rey, deseando hacerse digno de la dama de Santena, "cuyas virtudes y cualidades poco comunes habían ganado su corazón".

Tras diversas idas y venidas, y después de cumplir las misiones que le encomienda el rey, éste atiende la demanda del joven Gonzagaen 1566 le comunica su consentimiento para contraer matrimonio con Marta. Ferrante se apresura a convencer a la familia de la bondad del compromiso a pesar del menor nivel de la familia Tana y de que la dote pudiera ser inferior a la de otras damas de la corte ya que considera que las cualidades y la virtud de Marta lo compensaban con largueza. La aprobación de la familia Gonzaga no se hace esperar y llega finalmente el 24 de Junio, día de san Juan Bautista.

Los reyes dieron buenas muestras de su afecto y benevolencia: Isabel Valois regala a Marta Tana una suma considerable como dote, además de ropas y joyas. Felipe nombra a Ferrante camarero de honor, le asigna rentas en Nápoles y Milán y le promete el mando de ejército de Italia que en ese momento ejercía su tío Giovanni Anguissola. 

La boda se retrasó un tiempo pues la reina, que estaba a punto de ser madre por primera vez, no quería separarse de su dama predilecta por lo que les pide posponerla. El nacimiento de la infanta Isabel Clara Eugenia se producirá el 12 de agosto y finalmente la boda, primera celebrada según las nuevas normas del Concilio de Trento, tiene lugar el 11 de noviembre del mismo año, con gran solemnidad, en la capilla de palacio, siendo padrinos  el rey y la reina. El banquete que se dio en palacio fue fastuoso; entre las ilustres invitadas figuraban la duquesa de Alba, la marquesa de Poza, la condesa de Olivares, la princesa de Éboli y la condesa de Chinchón.

Antes de la partida del matrimonio para Italia a su territorio del marquesado en Castiglione delle Stiviere, el rey concede a Ferrante el cargo de Chambelán, le nombra caballero de la Orden de Alcántara, le asigna una renta de 1.000 escudos, le nombra capitán de caballería y le concede el privilegio de fundir moneda en su territorio. Este será el inicio de una larga historia familiar que comenzará con el nacimiento de su primer hijo, que años después alcanzará la santidad, San Luis Gonzaga, al que seguirán siete más. Tras la muerte de su marido en 1586, Marta vivirá en Castiglione delle Stiviere una vida difícil en la que dará considerables muestras de su fortaleza, hasta su muerte, que le sobrevino en 1605. 

Es probable que ambas amigas italianas volvieran a verse en Italia años después de su partida de la corte madrileña, aunque sus vidas, interesantes por distintos motivos, discurrirán por caminos diversos de los que nos seguiremos ocupando en posteriores artículos.

viernes, 14 de septiembre de 2012

LEONOR DE MASCARENHAS

En una reciente visita al Museo de Arte Antiga de Lisboa he podido admirar el retrato de una mujer que me resultó conocida y aunque no estaba identificada, la relacioné con Leonor de Mascarenhas, aya de Felipe II y de su hijo D. Carlos además de camarera mayor de la infanta María de Austria.

Retrato de Senhora com Rosário
Maestre desconhecido - c.1550-60
Óleo sobre madera de carvalho
Proveniência: Palácio das Necessidades. Lisboa 1913


La cartela del cuadro no daba mucha información pero la situaba en un tiempo y un lugar. La fecha coincide con los años de madurez de Doña Leonor de Mascarenhas (1503-1584) y el lugar de procedencia, el Palácio das Necessidades, que en octubre de 1910 vio como su conjunto de obras de arte fue distribuido por varios museos, con ocasión del golpe de estado republicano.

La imagen del personaje que yo conocía era la que aportaba Sánchez Cantón en el artículo «Doña Leonor de Mascarenhas y Fray Juan de la Miseria» en el Boletín nº 26 de la Sociedad Española de Excursiones (1918) 104-113 y 279-282.

En el artículo se informa que el cuadro pertenecía en ese momento a la colección del Marqués de la Vega Inclán, estaba atribuido a Alonso Sánchez Coello, aunque el especialista Sánchez Cantón no considera esa atribución y apunta, aunque con poca convicción, la idea de que el autor pudiera ser Juan Narduch de Nápoles, más conocido como Fray Juan de la Miseria. 
En una Nota posterior informa de que "alguien" le aporta la sugerencia de que pudiera ser obra de Sofonisba Anguissola, aunque con los escasos datos de que disponía el autor sobre la pintora en esa fecha no es raro que no considerase dicha atribución. 

La imagen reproducida por Sánchez Cantón en 1918 procede del convento de Santa María de los Ángeles, que ella fundó y se corresponde con el  original que reproduzco a continuación, del que la última noticia que tengo es de pertenecer a la colección de los condes de Limpias.

En el marco puede leerse la siguiente leyenda:
    DOÑA LEONOR DE MASCAREÑAS, HAIA DE DON FELIPE SEGUNDO Y
 DEL PRINCIPE DON CARLOS SU HIYO.
FUNDADORA DEL MON.DE S.MA.DE LOS ANGELES  LA REAL DE MADRID



¿Quién era Leonor de Mascarenhas?


Sabemos que Leonor de Mascarenhas era una dama portuguesa, hija de Fernán Martins de Almada y de Doña Isabel da Veiga (el apellido Mascarenhas era de su abuela paterna), de linajes antiguos e ilustres del reino de Portugal; que fue dama de la reina doña María segunda mujer del rey don Manuel de Portugal, que vino a Castilla con su amiga Isabel Freire cantada por poetas como Sá de Miranda y Garcilaso, formando parte del séquito de la que iba a ser emperatriz Isabel por su matrimonio con Carlos V. También sabemos que acompañó a Isabel desde su matrimonio en Sevilla en 1526, hasta su fallecimiento en Toledo en 1539. 

Aunque siempre ha sido considerada como el aya de Felipe II, realmente ese cargo lo ejerció Doña Inés de Manrique, antigua dama camarera mayor de Isabel la Católica, sobrina del famoso poeta Jorge Manrique, a quien la emperatriz Isabel fue a buscar al Monasterio de Calabazanos (Palencia) en donde se había recluido desde que quedó viuda de Juan Chacón. (Fernández Oviedo. Libro de la Cámara real). Leonor de Mascarenhas, por ser una de las damas de mayor confianza de la emperatriz, fue también asignada al servicio y cuidado del príncipe, dada la avanzada edad de Doña Inés, para que se hiciera cargo y la sustituyera cuando fuera necesario.

De quien si se ocupó plenamente en condición de aya fue del príncipe don Carlos, tras la prematura muerte de su madre la Princesa María Manuela de Portugal, Felipe II le encargó personalmente esa tarea:     
         “Doña Leonor, mi hijo queda sin madre, vos lo habéis de ser suya, porque de ninguna otra le fiaré, como quien tiene tan larga experiencia de lo bien que sabéis hacer este oficio”

Doña Leonor lo fue tan de veras y con tanto amor, como si fuera su propio hijo y aunque la separan de él antes de cumplir los nueve años, siempre mantuvieron una estrecha relación. Cuando Don Carlos es encarcelado, ella se retira definitivamente a un monasterio y “eligió para su morada un aposento que no tenía más que cuatro varas de largo y dos de ancho, por tener allí una ventanica que caía al altar mayor, y aquí estuvo cuatro o cinco años sin salir de él si no era a confesar y comulgar y sin hablar con nadie sino con las monjas y con la Princesa de Portugal, que la visitaba muchas veces”.

Estas notas de su vida han sido extraídas de Algunos apuntamientos de la vida y obras virtuosas que en ella hizo la muy ilustre señora Doña Leonor Mascareñas, Aya del Rey Don Felipe, nuestro Señor, segundo de este nombre, y del Príncipe Carlos, su hijo heredero de estos Reinos y única fundadora de este Monasterio de Santa María de los Ángeles la Real de esta Villa de Madrid”. Se trata de un manuscrito que se encuentra en la Biblioteca del Instituto Histórico de la Compañía de Jesús en Roma, y es copia moderna de otro, probablemente original, escrito por una religiosa contemporánea, cuyo paradero se ignora, que fue publicado por vez primera en 1942 por el padre J. Mª March en el Boletín nº 50 de la Sociedad Española de Excursiones.

Aunque considero que es un personaje sobre el que se ha profundizado poco, todos los datos que tenemos de ella nos permiten afirmar que es una persona clave en la casa de Austria en la que juega un papel cuasi familiar y todo hace considerar que ése es el trato que se le dispensa por los diferentes miembros de la familia real.

Además de esta faceta “familiar” también es conocida su labor caritativa y su obra promotora tanto del desaparecido convento de Santa Mª de los Ángeles, como de otras iglesias y conventos de Madrid y Alcalá de Henares. Para información sobre esta etapa puede consultarse el artículo:

Las noticias que nos han llegado de ella suelen coincidir en el relato de la parte de su vida que transcurre en la corte española, aunque las fuentes discrepan en lo que se refiere a su vida en la corte portuguesa. Podemos ver dos tendencias  en su biografía juvenil que no son fácilmente conciliables. 

Por una parte se encuentran quienes hablan de ella desde el ámbito religioso, que la consideran como una mujer virtuosa, beata  y casta desde una edad muy temprana:

      «...tan santa como noble... Desde sus tiernos años hizo voto de castidad, ajustó con estos deseos los de caridad... cumpliéndose en ella lo que dixo el Espíritu Santo de la muger fuerte, que nunca tuvo su mano cerrada al pobre. Quiso ser Religiosa, pidió licencia para ponerlo en execucion a la Majestad de Filipo Segundo, que pareciéndole si ponia por obra sus deseos, haría falta a muchos de piedad, en que se ocupava, le fue a la mano, diziendo: tenia por mejor fundasse un monesterio» (Jerónimo de Quintana -1629). 

Por otra parte están quienes hablan de ella como una dama "de grande hermosura y raras dotes: la briosa y esquiva doña Leonor de Mascarenhas" (Carolina Micheaelis - 1885centro de atención de amadores y poetas aunque parece que la dama siempre fue esquiva a estos devaneos lo que era constante motivo de disgusto para sus cortejadores. También se ha identificado a Leonor con una dama muy celebrada en el Cancionero de Resende (1516).

Doña Leonor no solo fue objeto de trovas; ella misma las compuso, por eso al pasar de los años Sá de Miranda la comparó con Vittoria Colonna, Marquesa de Pescara, poetisa italiana muy admirada por Miguel Ángel con quien se reunía, junto con otros artistas como Francisco de Holanda en tertulias literarias y artísticas.
Vittoria Colonna por Miguel Ángel

Hay incluso quien considera que Leonor de Mascarenhas fue el amor platónico por quien suspiraba Ignacio de Loyola antes del comienzo de su vida religiosa. Parece que ocasiones no le debieron faltar para conocerla en la corte lisboeta. Lo que sí sabemos es la devoción que Leonor  profesó por la Compañía de Jesús en la que siempre fue considerada como protectora de la obra y del jesuita y podría pensarse en la importancia de su labor difusora entre los miembros de la casa real que tan adeptos fueron a la Compañía.

Algunos dicen que la Leonor de Mascarenhas de la que habla el Cancionero de Resende es un personaje distinto de la Leonor que vino a España en 1526 acompañando a la emperatriz Isabel y que ha pasado a la posteridad por su gran virtud religiosa y por lo que precisamente no fue, aya de Felipe II.

Por mi parte pienso que bien puede tratarse de la misma persona que tras vivir una juventud alegre y cultivada en la corte portuguesa pasó a la corte española en la que el aspecto religioso todo lo inundaba.

Finalmente, también considero que ella bien podría ser la persona retratada en el cuadro del museo de Arte Antiga de Lisboa: Retrato de Senhora com Rosário que aparece al inicio de esta entrada y que me ha dado la excusa para de escribir este artículo. 

viernes, 7 de septiembre de 2012

EN RECUERDO DE MARIA KUSCHE [1928-2012]

Maria Kusche nació en Málaga el año 1928 de padres alemanes, ambos entusiastas coleccionistas de arte y libros antiguos.

Maria Kusche en 2010

Estudió Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, con los profesores Sánchez Cantón y Pita Andrade, alojándose en ese tiempo en la Residencia de Señoritas de la calle Fortuny, que había dirigido María de Maeztu con planteamientos de la Institución Libre de Enseñanza y que después de la guerra civil se convirtió en el Colegio Mayor Santa Teresa abriendo una etapa pedagógica que ya nada tendría que ver con el ideario de su fundadora.
Residencia de la calle Fortuny hoy Fundación Ortega y Gasset

De esta época, final de los años 40 del pasado siglo, data la amistad que compartió con la poeta Sol Acín cuya correspondencia, incluyendo numerosos poemas, guardada por Maria fue entregada a la Fundación Acín en 2008.

Continuó sus estudios en Friburgo y Marburgo (Alemania) y realizó los estudios de doctorado en la Universidad de Bonn con el profesor Herbert von Einem. Trabajó con los fondos de la biblioteca de arte hispano de Carl Justi y realizó su tesis sobre Pantoja de la Cruz, siguiendo una propuesta hecha por Sánchez Cantón años antes, que fue publicada en 1964 por la Editorial Castalia en Madrid

En 1963 Maria se  casa con Winfried Zettelmeyer, hecho que va a suponer un importante giro en su vida, no solo por el nacimiento de sus dos hijos, sino por el comienzo de una etapa en la que siguiendo la actividad de su marido, dedicada a los países en subdesarrollo, pasará largos periodos en Sudamérica y África.
No obstante María no abandona su vocación de investigadora que continúa de forma intermitente hasta 1989, año en que publica su primer trabajo en el Archivo Español de Arte, dedicado a dos retratistas prácticamente desconocidos en España: Sofonisba Anguissola en España, retratista en la corte de Felipe II,  junto a Alonso Sánchez Coello y Jorge de la Rúa.

Esa publicación de la "Doctora de la Universidad de Bonn", como se solían referir a ella, que nunca ocupó ningún cargo institucional, sería la primera de una larga serie de ellas en las que ha ido aflorando toda la actividad investigadora realizada durante años. A pesar del gran número de artículos publicados en torno a los pintores de las cortes de Felipe II y III, solo me detendré en los que considero los tres grandes hitos de su actividad:

1. Su colaboración en en la exposición “Sofonisba Anguissola e le sue Sorelle” que fue la primera gran muestra dedicada a la pintora en 1994 en Cremona (Italia), su ciudad natal, en la que Maria se ocupó de investigar y documentar el periodo español de su vida y recopiló la información sobre las obras realizadas durante los 15 años que la pintora pasó en la corte de Felipe II. De aquella exposición, que tuvo un gran éxito y que también fue llevada a Viena y a Washington, a Maria Kusche le quedó el sinsabor de no haber podido conseguir traerla a España ya que, a pesar de haber estado apalabrada, en el último momento, el entonces director del Museo del Prado, Calvo Serraller, consideró que la muestra no tenía suficiente interés.


2. En 2003 publica su gran obra Retratos y Retratadores: Alonso Sánchez Coello y sus competidores: Sofonisba Anguissola, Jorge de la Rua y Rolan Moys, obra centrada en los retratadores de la corte de Felipe II, en la que incorpora buena parte de sus publicaciones y ensayos y la completa con los nuevos resultados de su actividad investigadora. La obra se concentra en el retrato, y con gran precisión va analizando las características de los diferentes pintores, rectificando atribuciones e identificando los personajes retratados.


3. En 2007 publica Juan Pantoja de La Cruz y sus seguidores: Bartolomé González, Rodrigo de Villandrando y Antonio López Polanco, en la que actualiza la tesis de la Universidad de Bonn, publicada por Castalia en 1964, y se añaden numerosos datos acerca de la biografía y la obra del pintor, con especial dedicación a la reconstrucción de la Nueva Galería de Retratos del Pardo, rehecha por Pantoja después de haberse quemado la original.


Como especialista en la retratística española del XVI y XVII y de modo especial en Sofonisba Anguissola, Maria Kushe se ha convertido en referencia obligada para cualquier estudio sobre la pintora y es consultada desde los más diversos ámbitos- científicos y galerías de arte- sobre nuevas atribuciones, dada su trayectoria investigadora que la llevó ya en 1989 a atribuir el retrato de la Infanta Catalina Micaela del Prado, [1585] a la pintora cremonesa, diciendo que era imposible que fuera de Sánchez Coello, tanto por la técnica como por la concepción, lo que la llevó también a la atribución de La Dama del Armiño a Sofonisba, hasta entonces considerada de El Greco, siguiendo la intuición de Elías Tormo de 1913 y las apreciaciones de Carmen Bernís de 1986 basadas en el estudio de la moda.

En el artículo de este blog titulado "La Dama del Lince", se cuenta la anécdota ocurrida con ocasión de la conferencia que dio Maria Kusche en 1990 en el Museo del Prado, sobre esta última obra. A pesar del tema anunciado: "Dama vestida de armiño de la mano del Greco", antes de iniciar su intervención ella avisó a las personas asistentes que estaban a tiempo de irse si lo deseaban pues el cuadro del que ella iba a hablar ni era el retrato de una dama desconocida, ni vestía de armiño, ni era una obra de El Greco, a lo que siguió un silencio absoluto del publico, cautivado con sus tesis. La conferencia nunca se publicó por el Prado.

   Unos diez años separan estas dos imágenes de la hija de Felipe II, Catalina Micaela, ambas atribuidas por Maria Kusche a Sofonisba Anguissola.


Conocí a Maria Kusche a través de Sofonisba Anguissola, pintora de la que prácticamente nada sabía hasta que vi su “Autorretrato con Caballete” expuesto en 2008 en la Muestra El Retrato del Renacimiento del Museo del Prado. A partir de aquel momento empecé buscar información sobre Sofonisba en bibliotecas y archivos y en esa búsqueda encontré las Capitulaciones del primer matrimonio de la pintora con el noble siciliano Fabrizio Moncada. 

Envié una carta a Maria Kusche para darle esta información a través de la Fundación de Arte Hispánico, editora de sus libros y a los pocos días ella se puso en contacto conmigo. A partir de aquel momento, hablamos varias veces, tuvimos ocasión de conocernos en Madrid con motivo de una conferencia sobre Arte y Viaje y tuve el privilegio de que compartiera conmigo sus conocimientos sobre Sofonisba y otros pintores, sus consejos para visitar Sicilia y, en general, sus opiniones sobre arte y actualidad y todo ello con una gran amabilidad y con la paciencia de una gran maestra hacia una discípula novata. 


Como otras grandes mujeres que en el mundo del arte la precedieron, siempre nos quedarán sus obras para mantener vivo su recuerdo.

Agradecimiento especial a Winfried Zettelmeyer, marido de Maria Kusche por sus aportaciones 
a la redacción de este artículo y por enviarme el retrato de Maria que aparece en su inicio.